El pensamiento chino clásico pregunta cómo vivir en armonía con uno mismo, con los demás y con el mundo. El confucianismo responde con virtudes cultivadas: respeto a los padres, sinceridad, ritos y gobernantes que dan el ejemplo. El taoísmo responde con el Tao, el camino natural de las cosas, que no se fuerza: actuar sin forzar (wu wei), simplificar la vida y aprender del agua, que vence a lo duro siendo blanda.
Estas tradiciones nacieron en China entre los siglos VI y III a. C., en una época de guerras y crisis política. Confucio enseñó que la buena sociedad empieza por la buena conducta personal. Lao Tse, a quien se atribuye el Tao Te Ching, propuso desconfiar del poder y de las reglas artificiales. Yang Zhu, más radical, defendió preservar la propia vida y no sacrificarse por el Estado. Juntas, estas visiones moldearon la cultura de Asia oriental durante más de dos mil años.
Ideas centrales
La buena sociedad nace de la virtud cultivada en cada persona
Actuar sin forzar, siguiendo el Tao, es el camino de la armonía
Los ritos y las relaciones respetuosas sostienen la vida en común
Para empezar a leer
El libro de entrada de cada pensador, elegido para quien empieza.