Cínicos y estoicos preguntan qué depende realmente de nosotros y qué necesitamos para vivir bien. La respuesta común es: la virtud basta. La riqueza, la fama y la comodidad no son el verdadero bien, y quien se aferra a ellas queda esclavo del azar. Los cínicos llevaron esto al extremo, viviendo casi sin nada y desafiando las convenciones. Los estoicos lo convirtieron en un método de vida: aceptar lo que no controlamos y actuar con justicia en lo que sí.
El cinismo surgió en Atenas en el siglo IV a. C., con Antístenes y Diógenes, famoso por vivir en una tinaja y burlarse de los poderosos. Poco después, Zenón de Citio fundó el estoicismo, inspirado en esa sencillez, pero con una visión más amplia del cosmos y del deber cívico. En Roma la escuela tuvo tres voces célebres: Séneca, consejero de Nerón; Epicteto, antiguo esclavo; y el emperador Marco Aurelio. Hoy sus ideas reaparecen en libros de autoayuda y en la psicología cognitiva.
Ideas centrales
La virtud es el único bien verdadero
Hay que distinguir lo que depende de nosotros de lo que no
Vivir bien es vivir conforme a la naturaleza y la razón
Para empezar a leer
El libro de entrada de cada pensador, elegido para quien empieza.