El escepticismo pregunta: ¿podemos estar seguros de algo? Para casi toda afirmación, observa el escéptico, es posible encontrar un argumento contrario igual de fuerte. En lugar de tomar partido, propone suspender el juicio, sin afirmar ni negar. Esto no significa dejar de vivir: el escéptico sigue las costumbres y las apariencias de la vida diaria, y cree que, al abandonar el afán de certezas, gana tranquilidad.
Pirrón de Elis, en el siglo IV a. C., es considerado el fundador del escepticismo antiguo, que más tarde Sexto Empírico organizó por escrito. En el Renacimiento, Montaigne revivió la duda en sus Ensayos, preguntando '¿qué sé yo?'. En Argentina, Jorge Luis Borges exploró en cuentos y ensayos los límites del conocimiento. En Brasil, Oswaldo Porchat desarrolló un neopirronismo que acepta la vida común sin dogmas. La tradición sigue presente en los debates sobre lo que realmente sabemos.
Ideas centrales
Para cada argumento hay otro contrario de igual fuerza
Suspender el juicio trae tranquilidad
Se puede vivir siguiendo las apariencias sin afirmar verdades
Para empezar a leer
El libro de entrada de cada pensador, elegido para quien empieza.