La filosofía y la teología de la liberación piensan desde los pobres y los excluidos de América Latina. Para ellas, no basta reflexionar sobre la justicia en abstracto: hay que partir de la realidad concreta de la opresión y comprometerse con su superación. La pregunta central es: ¿cómo pueden el pensamiento, la educación y la fe ayudar a los oprimidos a convertirse en sujetos de su propia historia, y no solo en objetos de la ayuda ajena?
El movimiento cobró fuerza en los años sesenta y setenta, entre desigualdades y dictaduras, tras el Concilio Vaticano II. Paulo Freire propuso una pedagogía en la que el educando aprende leyendo críticamente su propio mundo. El peruano Gustavo Gutiérrez y el brasileño Leonardo Boff formularon la teología de la liberación, con la opción preferencial por los pobres. El argentino Enrique Dussel desarrolló una ética y una filosofía desde las víctimas y la periferia del mundo. Sus ideas siguen vivas en la educación y los movimientos sociales.
Ideas centrales
El pensamiento debe partir de la realidad concreta de los pobres y excluidos.
Educar es ayudar a las personas a leer críticamente su propio mundo.
La fe y la ética exigen compromiso con la justicia social.
Para empezar a leer
El libro de entrada de cada pensador, elegido para quien empieza.