La fenomenología propone volver a las cosas mismas: antes de teorizar sobre el mundo, describir con cuidado cómo aparece en la experiencia vivida, sea una percepción, un recuerdo o un sentimiento. La hermenéutica, que nació como arte de interpretar textos, amplía esta idea: toda comprensión parte de supuestos, de una lengua y de una historia. La pregunta central es cómo se forma el sentido para nosotros, seres que vivimos en el mundo antes de pensarlo.
La corriente nació en Alemania a comienzos del siglo XX con Edmund Husserl, que quería hacer de la filosofía una ciencia rigurosa de la conciencia. Su alumno Heidegger desplazó la cuestión hacia la existencia humana y el sentido del ser, y Hans-Georg Gadamer puso la interpretación en el centro de la filosofía. En Brasil, Vilém Flusser aplicó esta mirada a la comunicación y a las imágenes técnicas, y Benedito Nunes acercó filosofía y poesía. Sigue influyendo en la psicología, la literatura y las humanidades.
Ideas centrales
La filosofía debe describir la experiencia tal como se vive, antes de las teorías.
Toda comprensión parte de supuestos, de una lengua y de una historia.
El ser humano está siempre ya arrojado en un mundo lleno de sentido.
Para empezar a leer
El libro de entrada de cada pensador, elegido para quien empieza.